Que es la incontinencia urinaria, causas y como tratarla

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¿Que es la incontinencia urinaria?

Se conoce como incontinencia urinaria a la liberación involuntaria de orina, problema que afecta al doble de mujeres que de hombres, y cada vez más después de los cincuenta años. Está causada por la relajación pélvica, es decir, por un debilitamiento de los músculos del suelo pélvico, especialmente del músculo pubococcígeo, a causa del prolapso de los órganos pélvicos (útero, vejiga) o del debilitamiento de las estructuras pélvicas de sujeción.

Suele darse después del parto (debido a un parto prolongado, un alumbramiento rápido, a que el bebé sea grande o a haber tenido ya muchos embarazos) o, de vez en cuando, tras realizar una actividad fí­sica agotadora. A veces no es posible vincular la incontinencia a un hecho o ac­tividad concretos. Por lo común, el músculo pubococcígeo sano rodea a la ure­tra cerca de donde esta se une a la vejiga; también envuelve y sostiene el tercio medio de la vagina, y circunda el recto justo por encima de la apertura anal.

Cuando este músculo se debilita, la uretra, la vejiga, el recto y el útero —cual­quiera de estos órganos o todos ellos— pueden sobresalir por la vagina y el cue­llo de la vejiga o esfínter urinario deja de estar cerrado al soportar una presión adicional, lo que hace que la orina se escape. También puede ser una conse­cuencia de la vejez, cuando hay una mayor probabilidad de que se produzcan contracciones involuntarias de la vejiga, más excreción nocturna y/o una reduc­ción de la vejiga.

Tipos de incontinencia urinaria

Hay varias formas de incontinencia urinaria.


  • La «incontinencia por estrés» se produce después de algunos movimientos bruscos —como toser, estornudar o hacer ejercicio— en que el abdomen hace presión sobre la vejiga y la disfunción de la abertura de la vejiga hace que se produzca el escape.
  • La «incontinencia por urgencia» ocurre cuando la vejiga se contrae en lugar de relajarse y la persona puede sentir una gran necesidad de orinar pero sin darse cuenta en absoluto de la pérdida de orina hasta que nota que no puede contener el escape a tiempo de llegar al váter.
  • Las incontinencias por estrés y por urgencia, o una combinación de ambas, suponen el 85 % de todos los casos de incontinencia.
  • La «incontinencia por rebosamiento» se produce cuando la vejiga hinchada es incapaz de vaciarse por completo, causando una fuga frecuente y casi continua. Este tipo es más común en los hombres más mayores que en las mujeres.
  • La «incontinencia funcional» se produce como resultado de alguna discapacidad en alguna otra parte del cuerpo, como un derrame cerebral, un delirio o una discapacidad temporal debida a una infección o a los efectos secundarios de algunos medicamentos.

La mayoría de los casos de incontinencia urinaria responderán al tratamiento, pero es importante realizar un diagnóstico meticuloso. Al ir a ver al médico, resulta de ayuda llevar un registro de las veces que se ha evacuado durante los dos días anteriores, aproximadamente, y también un apunte de las horas y de las cantidades de líquido ingerido, de la micción habitual y de las incontinencias.

Solución de la incontinencia urinaria

Los mé­dicos de atención primaria deberían poder atender la mayoría de los casos; si no es así, pueden derivar a los pacientes a un especialista. (La mayoría de los urólo­gos están cualificados para tratar los problemas urológicos masculinos, pero hay una nueva especialidad, la «uroginecologia», que practican cirujanos especializa­dos en los problemas urinarios femeninos.)

La «urodinámica», una prueba para medir el contenido y las presiones a las que está sometida la vejiga, es el test de diagnóstico más común. La incontinencia por estrés leve o moderada se puede mitigar con los EJERCICIOS KEGEL, que ayudan a fortalecer los músculos que rodean el esfínter urinario.

Para otros tipos de incontinencia, las técnicas conductistas pueden ofrecer cierto alivio, como, por ejemplo, ir al baño de forma programada, eliminar ciertos alimentos que irritan la vejiga (como la cafeína, el alcohol, los zu­mos ácidos y las especias) o cambiar el tipo, la dosis o la hora en que deben tomarse los medicamentos que sean necesarios.

La medicación, el biofeedback y los ejercicios Kegel son la vanguardia del tratamiento para la incontinencia por ur­gencia. Aunque algunos medicamentos pueden ayudar a paliar la incontinencia, solo suprimen la pérdida de orina sin afectar a la causa, y además tienen a me­nudo graves efectos secundarios. No obstante, las inyecciones de colágeno en el tejido que rodea la uretra a veces son efectivas para tratar la incontinencia por es­trés, cuya versión más grave y crónica puede requerir cirugía para corregir cual­quier afección fisiológica subyacente.

Para tratar la incontinencia por urgencia, hay varios medicamentos disponi­bles que fundamentalmente intentan incrementar la capacidad de la vejiga, pero la mayoría tienen efectos secundarios notables. No se pueden utilizar los anti­colinérgicos para este propósito si se padece un glaucoma de ángulo estrecho. También puede ayudar la imipramina, un antidepresivo. No obstante, muchas mujeres no son capaces de tolerar los efectos secundarios de estos medicamen­tos (visión borrosa, mareos, sequedad de boca, estreñimiento).

La incontinencia por rebosamiento también se puede tratar con alfabloqueantes, medicamentos utilizados para tratar la hipertensión, que afectan al mismo sistema de nervios que regula la vejiga.

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